( por Pedro Pablo Sacristán )
La señorita Elisa aquel día había propuesto un nuevo reto a sus
alumnos: la alegría, y lo había hecho en plan desafío de récord. Les
había nombrado "recaudadores" de alegría, para ver qué se les
ocurría con tal de provocar la alegría de los que les rodeaban. Y
aunque todos hicieron cosas realmente encantadoras, aquella vez
Carla Simpatías dejó a todos con la boca abierta.
cargando un gran saco.
- Aquí traigo toda la alegría que he recaudado en estos días -dijo
sonriente.
Todos estaban expectantes, pero la niña no quiso mostrar el
contenido del saco. En vez de eso, sacó una pequeña caja, tomó una
cámara de fotos instantánea, y le entregó la caja a la maestra.
- Ábrala, señorita Elisa.
La profesora abrió la caja despacio y miró en su interior, y una gran
sonrisa se dibujó en su rostro; en ese momento, Carla le hizo una
fotografía. Luego le entregó la foto y un papel.
La maestra leyó el papel en silencio, y cuando terminó, señaló con
gesto de sorpresa el gran saco.
- Así que eso es...
- ¡Sí! -interrumpió la niña, deshaciendo el nudo que cerraba el saco-
¡un gran montón de sonrisas!
Y del saco cayeron cientos de fotos, todas ellas de variadas y bellas
sonrisas.
El resto de la clase lo dedicaron a explicar cómo a Carla se le había
ocurrido iniciar una cadena para alegrar un poquito a las personas:
en la caja sólo había una foto con una gran sonrisa, y todos, al abrirla,
sentían la alegría que transmitía y respondían a su vez con una
sonrisa, casi sin querer. Carla les sacaba una foto con su propia
sonrisa, y les entregaba un papelito donde les pedía que hicieran lo
mismo con otras personas, y le enviaran una copia de las fotografías
a la dirección de su casa.
Y durante aquellos días y meses, el buzón de Carla no dejó de
llenarse de las fotos de las sonrisas de tanta gente agradecida,
ayudando a todos a comprender que el simple hecho de sonreir ya es
un regalo para todo el mundo.
Valor Educativo: Alegría - Amabilidad

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